Lola Arias: “Necesitamos otras narrativas, que den esperanza, que empoderen”

Texto: Janina Pérez Arias   /  Edición: Mónica Urbina Pardo 
Foto original de Cherie-Birkner - Intervenida por Ms Who Magazine

El mejor sitio para Lola Arias es, sencillamente, cualquiera donde pueda ver cristalizadas sus ideas. Lola es una artista multidisciplinar, una creadora inquieta que encontró en el teatro un espacio que le brindaba cierta inmediatez. Y así ha ido conquistando escenarios internacionales.

El cine viene a ser pues una extensión de sus inquietudes. Más lento y prolongado en el tiempo, ahí Lola halló una segunda vida para su celebrada pieza Minefield (Royal Court Theater, Londres, 2016), un montaje que reunía a soldados veteranos británicos y argentinos para compartir la experiencia en la Guerra de las Malvinas. Este se convertiría en su primer largometraje, el multipremiado Teatro de guerra (2018).

Tras cinco años de realización, lanza su segundo largometraje Reas (2024), un musical hecho como un documental, pero que no lo es del todo porque la ficción entra en juego. La cosa es que esta coproducción argentina-alemana-suiza, protagonizada por intérpretes naturales que estuvieron privadas de libertad en Argentina, es singular e ingeniosa, divertida y emotiva.

El largo camino de Reas

También soy directora de teatro, por lo que en esos cinco años en los que estuve en el proceso de hacer la película hice, adicionalmente, montajes como Futureland o Lengua Madre. Por suerte no me pasa como a muchos cineastas que se someten a tiempos largos de realización de un proyecto que se hacen eternos. Creo que me volvería loca si no hiciera también teatro para ver materializarse mis ideas.

En estos procesos tan largos lo más difícil es seguir creyendo y confiando en el proyecto. El 18 de febrero de 2019 fue la primera vez que entré a la cárcel de mujeres de Ezeiza a dar un taller, no sabía que iba a terminar haciendo esta película aunque sí sabía que iba a cambiar mi vida.

Con la pandemia se cancelaron los talleres, se cerró la cárcel. Finalmente decidimos hacer la película con personas que ya habían salido y rodar en un penal que no está en funcionamiento. Siempre encontramos una forma de seguir, de mantener vivo el proyecto a lo largo de los años y en ese sentido demuestra que también para que las cosas puedan ocurrir, hace falta poder adaptarse, improvisar, reinventar.

Reas se reescribió mucho con el tiempo y ahora es realmente la mejor película que podría haber sido. No tengo ninguna sensación de que algo se perdió en el camino, sino que se ganó mucho. Ahora siento que es la película que quería hacer y estoy feliz. 

La potencia de la música

Me di cuenta de que una de las cosas que más impacto tenía dentro de la cárcel como espacio de expresión y de disfrute era la música. Cuando entrás en la prisión, escuchás mucha música, las mujeres bailan también, hay espacios de fiesta o de festejo, espacios donde pueden moverse.

De hecho hay dos personajes en la película que tuvieron una banda de rock dentro de la cárcel, entonces de esa sensación de que la música era una herramienta de resistencia, de comunidad, es que viene la idea de hacer un musical. De modo que lo más importante para mí era mostrar la belleza, la luminosidad, la potencia de esas personas a través de la música.

Escuchar 'noes'

El ‘no’ lo escuché muchas veces, sin embargo Reas se hizo. Desde el primer día del taller cuando a pesar de los 40 grados de calor que hacía no nos dejaron abrir las ventanas enrejadas para que entrara el aire. Y luego con la presentación del proyecto.

Ahora que la película existe es más fácil que se entienda lo que queríamos hacer a cuando era una idea, un concepto para muchas personas difícil entender. ¿Dónde metían esta película? ¿En dónde encaja? Es un musical extraño, un documental musical, un documental de testimonios que a la vez está totalmente escrita. Es pues un género imposible, entonces se preguntaban ¿en qué categoría entra? Reas va encontrando su lugar.

Cárcel+mujeres=luminosidad. ¿Una ecuación imposible? 

Era importante visibilizar algo que está muy presente como lo son esas relaciones, esa solidaridad que existe entre ellas, esos vínculos de amor y de cuidado. Hay familia adentro, hay una comunidad de personas que se cuidan, con lo cual no es que hubo que luchar mucho por encontrar la luminosidad, sino que estaba ahí y había que simplemente ponerla de relieve.

Es verdad que muchas veces en la construcción de las escenas teníamos que luchar contra la tendencia a caer en lo que llamamos "el realismo carcelario", que solamente muestra la victimización de estas personas y reproduce la estigmatización que experimentan. Nos negamos a que esta película reprodujera lo que ya hacen series de televisión y películas cuando muestran la cárcel como solamente un espectáculo de la violencia. Nos propusimos dar algo diferente a estas personas, otro tipo de representación.

Brillan y se divierten a través de la música y del baile. Además la película tiene algo de humor que es muy importante en medio de ese desastre trágico y de la opresión que experimentan. De modo que el goce, la ironía, la diversión, son muy importantes como forma de resistencia.

El humor, una constante

En mi trabajo en general hay una apuesta fuerte con el humor como una herramienta de concientización y una herramienta política.

Con el humor hay una distancia y un momento de entender una situación. No fue difícil porque la verdad es que nos divertíamos mucho haciendo la película, nos reíamos mucho de situaciones incluso trágicas que ocurrieron porque teníamos la distancia de poder juzgarlas, de entenderlas y de poder verlas desde una perspectiva diferente. Con ello creo que algo lindo de la película es que no las coloca otra vez en esa posición de víctimas de la circunstancias.

Proceso de escritura

Lo más difícil fue escribir porque imagínate que durante cinco años entrevisté a muchísimas personas que estuvieron detenidas. Tengo miles de páginas de transcripciones de entrevistas, de encuentros, de workshops, entonces elegir cuáles historias se van a quedar adentro y cuáles no, fue un proceso muy largo.

A veces resulta difícil para el espectador darse cuenta de que en realidad todo lo que ves en la película es un guión escrito de principio a final ,que las escenas están completamente ensayadas y actuadas, que no hay en realidad casi nada de improvisación salvo los pequeños momentos donde se produce una especie de juego entre la realidad y la ficción. Lo lindo de esos momentos que es que ves como el backstage de la película, te das cuenta que esa relación existe en la ficción y en la realidad, o que aquello que se ha creado entre esas personas atraviesa la ficción y es real. 

Rodar en un espacio con carga histórica

Cuando entré por primera vez en la cárcel de Caseros (en pleno Buenos Aires), la verdad es que me afectó mucho el espacio. Es un lugar frío, helado, es como un hielo que viene de esas paredes que están cargadas de todas esas historias de violencia y tortura que ocurrieron ahí adentro.

Pero a la vez ese mismo lugar histórico que tiene todas esas capas de realidad fue usado como set de filmación de películas de ficción, con lo cual las paredes mismas tienen capas de ficción y de realidad, o sea, ves murales que pintaron personas que estuvieron detenidas con murales que se hicieron para películas, así que es muy difícil diferenciar la realidad de la ficción. Yo creo que con Reas también cambiamos un poco la atmósfera de ese sitio.

Contrarrestar la adicción al True Crime

En realidad estamos en un momento en que necesitamos otro tipo de narrativas y que además den esperanza, una perspectiva de futuro, que empoderen. Es tan denso lo que estamos experimentando con el resurgimiento del fascismo, la extrema derecha, el cambio climático, la violencia económica que se ejerce en todos lados del mundo sobre tantas personas, etc., que necesitamos que las películas, los libros y el arte en general nos muestre caminos que nos den fuerzas porque si no, no hay salida, ya estamos derrotados. En ese sentido Reas trata de de dar luz y esperanza, así como no cerrar un camino posible.

Filmografía  

Largometrajes

Reas (2024)

Teatro de guerra (2018)

Cortometrajes

Far away from Russia (2021)

Veteranos (2014)

Escena de Reas- Berlinale

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