Ms. Viveca Baiz
Directora y guionista cine de animación

Texto: Janina Pérez Arias

Sin ánimos de exagerar se puede decir que Viveca Baiz es una pionera del cine de animación en Venezuela. Pero la caraqueña, artista plástica y docente, nunca se conformó con sólo “hacer”, ya que siempre tuvo muy presente la importancia de impartir conocimientos, formar a las nuevas generaciones.

Con la fundación de Zootropo Producciones (en 1996) logró centrar y desarrollar puntualmente su labor educativa y de difusión cinematográfica. Además, como creadora y fundadora de programas y publicaciones dirigidos al público infantil, apostó por los más pequeños con el afán de acercarlos al audiovisual.

“Se aprende haciendo”, parece ser el lema de Viveca, aunque se requiera tiempo, resiliencia y sobre todo paciencia. Su más reciente filme, Kaporito El Guardián de la Montaña, para el que puso en práctica su modelo de cine-escuela, le tomó 10 años de realización.

¿Cómo llegaste a convertirte en directora de animación? ¿Cuándo te diste cuenta que esto era lo que querías hacer?

He sido guionista y directora en mi obra cinematográfica por necesidad. Contar una historia ha sido la prioridad. Mi formación no académica me permitió al principio la osadía de escribir o editar guiones y a la vez culminar este proceso con la imprescindible dirección. Me di cuenta con el cortometraje La Equilibrista (1994) y luego de manera más clara con Los niños de Venezuela (serie de TV).

¿Qué se necesita para ser directora de animación?

Una animación audiovisual es un gran rompecabezas que hay que armar. Lo difícil es que hay que hacer las piezas una a una. Los fotogramas, básicamente 24 por segundo de acción, forman un plano que dependiendo de su duración hay que "animar" según la técnica escogida. Además, llevan cada uno insumos visuales y sonoros.

Se trata de un largo, minucioso y meticuloso proceso que requiere el trabajo de un equipo humano de técnicos y creativos especializados. Sin embargo, para mí la principal virtud que hay que cultivar es la paciencia necesaria para esperar la culminación de las etapas y procesos que permitirán al final ver la película mágica, lograda por el trabajo de todos los participantes.

¿Qué recuerdos tienes de tu primera experiencia profesional?

La primera vez que trabajé con niñas y niños, que fue en 1973, para impartir clases de teatro en una zona popular caraqueña. Me sentí feliz, plena y empática. Desde ese tiempo dediqué mi trabajo al público infantil. Esa decisión ha permitido la coherencia que tiene mi trabajo artístico y docente.

¿Qué es lo más difícil y qué es lo más placentero de tu trabajo?

Lo más difícil es el financiamiento económico que requieren las producciones cinematográficas y de animación. Las instituciones culturales y del cine en Venezuela apoyan, pero con las dificultades actuales.

Lo más placentero sin duda es la obra terminada y comprobar el apoyo del público. Recientemente con Kaporito El Guardián de la Montaña el público infantil en la sala oscura mantuvo su atención durante los 80 minutos de duración de la película. Los foros que hemos realizados con ellos han sido emotivos y han demostrado que comparten los valores positivos de cuidado y preservación de la naturaleza.

¿Cuál es la experiencia más gratificante de tu vida profesional? ¿Cuál es la menos grata, cómo la superaste y qué aprendiste?

La continuidad en el trabajo de Zootropo Producciones, que es una asociación civil sin fines de lucro fundada en 1996, y el acompañamiento profesional de mi esposo, el productor Donald Myerston, es lo más gratificante.

En general las producciones de largo aliento son duras para trabajar con pocos recursos. La animación requiere máquinas, sede, trabajo permanente durante varios años, personal calificado. En fin, la culminación de Kaporito, que es un largometraje 3D y 2D, es la superación de todas las dificultades encontradas en su largo camino de 10 años continuos de trabajo.

¿Una anécdota relacionada con tu profesión que quieras compartir?

En la década de los 70 viví en Cumaná, zona costera y capital del Estado Sucre de Venezuela, allí fundé el Taller de Expresión Creadora Infantil Caigüire. Trabajé con niños y niñas de esa población que era muy pobre, con carencias de cloacas en sus casas, con hacinamiento, familias disfuncionales, etc. 

Compartí casi 8 años con esos niños, y para mí son inolvidables, aprendí mucho de ellos. Las actividades motivadoras eran dibujo, pintura, modelado de barro, proyección de películas, títeres y teatro. Además, practicamos la literatura contándonos cuentos, de allí surgió la publicación Los Cuentos de Caigüire (1978), que fue un interesante y valorado trabajo de literatura infantil.

¿Quiénes han sido tus fuentes de inspiración? O ¿dónde has encontrado tus fuentes de inspiración?

Seguramente en mi niñez. Tuve la suerte de estar bien provista de libros, cuentos y novelas, revistas de arte, me fascinaban los dibujos, las pinturas y las películas, muchas películas. Mi papá nos llevaba a las salas de cine en Caracas y los fines de semana veíamos dos o tres filmes. Corría fascinada de una sala a la otra.

En 1981 comencé a trabajar en la Cinemateca Nacional (Caracas); ahí estuve más de 10 años, por lo que fue mi escuela, con mis maestros Rodolfo Izaguirre y David Suárez

¿Cómo pueden las mujeres lograr mejores condiciones de trabajo en la industria audiovisual?

En general para las mujeres jóvenes que quieren aprender y trabajar el audiovisual recomiendo estudiar y practicar. En Venezuela existen esas posibilidades a través de talleres que promueven instituciones cinematográficas como la Universidad Nacional Experimental de las Artes (UNEARTE).También existen otras opciones privadas.

Aunque se brindan oportunidades de estudio gratuitas, habría que hacer inversiones en compra de equipos, financiamiento de proyectos y en la construcción de estudios, así como introducir la formación audiovisual dentro del pensum escolar de primaria y secundaria.

¿Cómo se consigue una mayor visibilidad de las mujeres de la industria audiovisual?

Veo cada vez más participación femenina en el trabajo audiovisual. Mujeres bien preparadas y formadas para las diferentes áreas. La mujer es protagonista con sus avatares en las historias audiovisuales. La mayor participación está relacionada con los estudios, con la participación femenina y por supuesto con la distribución de las obras terminadas. Que existan los canales que permitan llegar a otros países a mayor cantidad de público, y que las mujeres de Latinoamérica se puedan comunicar y expresar con otras del resto del mundo.

¿Qué consejo le darías a las personas que quieren seguir tus pasos?

Perseverancia es la principal cualidad que hay que tener en el tiempo útil de trabajo. Definir exactamente la labor a realizar y agregar los contenidos teóricos y prácticos para su realización. Además, tener ética y dignidad en función de la superación de obstáculos. Creer en uno y no desmayar.

 

Filmografía (selección)

La Equilibrista (1994)

Titiri-we El canto de la noche (2007)

Los niños de Venezuela (serie de televisión, 2008)

Las Manos “Artesanos de Venezuela” (serie documental para televisión)

Kaporito El Guardián de la Montaña (2021)

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